Archivo de la categoría: TESTIMONIO

Camboya: 5 experiencias de Iglesia Universal (2ª parte)

AUTORES: ANA MARÍA GONZÁLEZ CUBILLO Y RAFAEL RODRÍGUEZ MOLINA

3ª Casa de las Misioneras del Sagrado Corazón, Poipet.

Al día siguiente de visitar a las Misioneras de la Caridad, habiendo pasado por Battambang para dormir pero sin dar tiempo al corazón a deshincharse, acompañamos a Kike Figaredo Sj a Poipet, una ciudad en la frontera con Tailandia, donde en torno a los casinos crece la , la droga y la prostitución. Allí precisamente se encuentra el centro de las Misioneras del Sagrado Corazón, con guardería e internado de niñas. Aún por construir la propia casa de las misioneras, asistíamos a la ceremonia de puesta de la primera piedra de la iglesia: una colorida eucaristía en la iglesia provisional, de madera y caña. Como todas las misas allí: en khemer (camboyano), sentados en el suelo, y rodeados de niños a los que te comerías a besos de lo lindos que son. Al terminar, rematamos la celebración con bailes tradicionales de los niños de la guardería, y cómo no compartimos la mesa con las hermanas. Difícil no cumplir con la frase de despedida de todas las misas de Kike: “Que la alegría del Señor sea nuestra fuerza”.

foto3 4ª Parroquia de Pailin.

Al día siguiente nos esperaba en Battambang Totet, jesuita filipino, que trabaja desde hace muchos años en Camboya. Sonriente, calmado, alegre. Con él y una catequista (más el conductor con su hijo) nos íbamos a Pailin, a un par de horas de Battambang, en otro paso fronterizo con Tailandia. Es la zona con más minas antipersona de todo Camboya, y desde la carretera se pueden ver a veinte metros del arcén los carteles rojos que te ponen la piel de gallina: “Danger, Mines!”. Totet hace ese recorrido cada sábado para celebrar la eucaristía en su parroquia de Pailin. De nuevo una misa sencilla, alegre, celebrada y llena de niños. Apenas comulgan cuatro o cinco personas adultas (las que había); a los niños que se van interesando por lo que allí se celebra se les da una bendición en el momento de la comunión, en los pasillos laterales, pera que se sientan también partícipes de ese momento tan importante. Otro día atendería Totet las necesidades de los que se acercan a la parroquia, pero otro día diferente al de la eucaristía, para que todos sepan que allí se atiende a todos, y para ello no es necesario asistir a las misas. Así, los que acogen la fe en Jesús lo hacen de corazón. Tras cenar con Totet y las catequistas, la sobremesa se alarga hasta la madrugada, con tiempo para profundizar. Entre testimonios sobre su misión en Camboya Totet nos cuenta cómo fue su vocación, y nos traduce el testimonio de la catequista que le acompaña cada semana, convertida al cristianismo al conocer a los misioneros en los campos de concentración de los jemeres rojos.

5ª Parroquia de Tahen.

Para cerrar nuestros cuatro días en la zona de la Prefectura Apostólica de Battambang, asistimos el domingo a la misa de segundo domingo de Adviento en Tahen, la parroquia de Kike. Tahen es un pueblito situado en las afueras de Battambang en el que hay una amplia comunidad católica. Allí la Prefectura Apostólica fundó un hogar de acogida para niños huérfanos, abandonados, con una difícil situación familiar o sin acceso a escolarización. Fue impresionante ver cómo los niños, sin que nadie les dijera nada, iban acercándose y sentándose en el suelo de la iglesia en orden y en silencio para empezar la eucaristía. Una eucaristía muy participada por los propios niños y repleta de bailes tradicionales que nos transmitieron el espíritu de alegría y acción de gracias a Dios que viven estos niños en su comunidad.

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Un mes después de volver de Camboya, y habiendo estado apenas unos días, vemos lo grande que estuvo el Señor con nosotros, y por eso aún nos dura esa alegría. Algunos rostros sonrientes se nos quedan grabados con un fuerte mensaje de esperanza, y también de envío. De allí nos traemos la confirmación de que Dios nos llama a salir de nosotros mismos, a buscarle en los pequeños que no han tenido tanta suerte como nosotros. Y siempre con el deseo de que la alegría del Señor sea nuestra fuerza.

 

Camboya: 5 experiencias de Iglesia Universal (1ª parte)

AUTORes: ana maría gonzález cubillo y rafael rodríguez molina

En Diciembre del 2012 tuvimos la oportunidad de hacer un viaje de dos semanas por Camboya. De esas dos semanas, cuatro días los pasamos en Battambang, acogidos por el equipo del Centro Arrupe y la oficina de la Prefectura Apostólica de Battambang, liderada por Kike Figaredo Sj.

Podríamos contar muchas cosas de nuestro viaje pero en este pequeño testimonio queremos centrarnos en otro aspecto de nuestra visita: la experiencia que hemos vivido de Iglesia Universal. Os contamos cinco:

1ª Reflection Center, Siem Reap.

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En la ciudad más turística de Camboya, donde se levantan decenas de lujosos hoteles para los turistas que visitan los maravillosos templos de Angkor, apartado del bullicio se encuentra este pequeño centro interreligioso cristiano-budista. Es un oasis de oración, reflexión, debate y actividades de todo tipo que, como los símbolos que el visitante va encontrando por el centro, giran en torno al desarrollo sostenible y para todos, la dignidad y potencialidad individual, la educación para todos, el medio ambiente, la paz y reconciliación tras el genocidio, los refugiados y desplazados, el desarme, la ética en la política, la presencia de Dios en nuestra vida… (http://www.jrscambodia.org/Reflection_Centre). Allí conocimos a Sister Denise, monja australiana, que lleva décadas trabajando por todo esto en Camboya. Nos enseñó el centro, compartimos unas cervezas, charlamos… y pudimos rezar un rato delante de símbolos como el de la foto, donde un Pedro mutilado le dice a Jesús: “I have no foot to wash”.

2ª Casa de las Misioneras de la Caridad, Siem Reap.

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Eucaristía de celebración de los 25 años de vocación de Sister Copertina.

Llegamos a la casa por nuestra cuenta, y tras cruzar el patio lleno de niños (que viven acogidos por el amor de estas mujeres) nos invitan a pasar a la capilla mientras esperamos a Kike. Tras descalzarnos entramos a la capillita, donde reza una hermana acurrucada en el suelo. Nos golpea de lleno la frase grabada en la pared, junto al Cristo Mutilado que abunda por las iglesias de la prefectura: “I thirst”. Es una de las frases que hizo suya la fundadora de su orden, la Madre Teresa de Calcuta. En ella se funden la expresión de la sed de Dios de estas mujeres con la llamada de los pobres que pasan sed real. Estas mujeres escuchan en la voz de los más pobres entre los pobres la voz de Cristo crucificado, que pide de beber… Una eucaristía de compartir y sobretodo celebrar la alegría de 25 años de entrega radical. Y tras la misa, compartir unos alegres villancicos y aceptar que estas santas nos sirvieran la mesa (ellas comerían después), como Pedro que se deja lavar los pies por el Maestro.

Carta a los Reyes Magos

Queridos Reyes Magos,

No voy a ser tan cursi como para empezar este blog con unas peticiones de Paz y Amor Universal. Tampoco tan idiota como para enumerar las «necesidades» que tengo. La noche del 5 de Enero pasaréis por nuestra casa y seguro que aunque innecesario, me dejaréis algo bonito que ponerme, que escuchar, que ver o que leer. Eso seguro. Y ni si quiera os pido que no lo hagáis, que lo mío se lo llevéis a los que no van a recibir nada ese día.

Sólo quiero ordenar y expresar todo lo que pasa dentro de mí estos días.

El 2012 ha sido un año muy duro para millones de personas en todo el mundo. Y no sólo para los de siempre: para los niños africanos que se mueren de hambre, para los sudamericanos que tienen que trabajar desde los 4 años para mantener la economía familiar, para las PSH (Personas Sin Hogar) de las grandes ciudades, para los sin papeles que huyen de sus países y se encuentran con que aquí son ilegales, que ya no son gratos porque los trabajos basura que antes les dábamos los tenemos que hacer nosotros… Ya no son sólo ellos, los de siempre.

La situación de pobreza y desigualdad se expande como una mancha de aceite sobre un mantel de papel. Va rápido y hace menos ruido del que debería.

Sus majestades saben que la solución no es algo divino, es humano. Esta desigualdad la creamos nosotros, entre todos. Al fin y al cabo, para que unos vivamos muy bien, muchos tienen que vivir muy mal. Si lo pensáis, hay recursos para que todos vivamos bien pero eso si, si los compartimos. No vale comerse la mitad de la tarta tú sólo sabiendo que la otra mitad es para tus otros 5 hermanos.

Queridos Reyes, dejarnos a todos esos que no compartimos todo lo que tendríamos que compartir: un poquito de sensibilidad, de realidad, de compromiso con los que menos tienen, de búsqueda, de lucha por la justicia, de ayuda al débil, de liberar a los oprimidos. Regalarnos agradecimiento por todo lo que tenemos (por mucho que nos queramos auto-convencer, no nos lo merecemos, simplemente nos ha tocado vivir aquí) y responsabilidad para «devolver gratis lo que gratis hemos recibido».

Hasta el año que viene, gracias por todo.